Cómo impulsar una empresa hacia el precipicio: caso práctico

Aunque mis post suelen desprender optimismo, porque así es como me gusta envolver todo lo que me rodea, hoy cambio el tono para contaros la experiencia en la que se convirtió la última de mis batallas por mantener a flote esta aventura que son para mí “Los Rescates de Lola”. Y no lo hago solo por el derecho al pataleo que creo que me he ganado con creces en el transcurso del mal sueño que voy a narraros, ni por la cantidad de malos momentos que me ha hecho pasar en escasas 48 horas, sino sobre todo porque tengo la esperanza de que denunciando estos hechos pueda evitar que se vuelvan a cometer esos agravios sobre personas que, como yo, solo buscan abrir una ventanita de creatividad en sus vidas a base de mucha lucha y mucha ilusión. Creo que a todas esas posibles víctimas de gestores sin capacidad ni escrúpulos les haremos un favor si ayudamos a difundir este mensaje.

Todo empezó cuando llegó a mis oídos la organización de un evento para “impulsar ….”. La posibilidad de dar a conocer mi trabajo en la capital portuguesa me pareció de lo más atractiva y me lancé a ello de cabeza. Unas semanas antes me comunicaron desde la organización que había sido seleccionada como una de las empresas participantes y dos semanas antes del evento el Delegado de Extremadura Avante en Portugal, Luis Oliveira Martins, me remitía una agenda que había confeccionado repleta de reuniones con empresas interesadas en conocer mis productos, a las que previamente él mismo les había proporcionado toda la información sobre lo que yo ofrecía, desde mi carta de presentación hasta un dossier con mis productos y mi página web. No me lo podía creer, estaba loca de contenta! Todas esas empresas habían visto mi trabajo y estaban interesadas en buscar formas de colaborar conmigo… Era mi oportunidad para avanzar!

Eso sí, la agenda requería que estuviera preparada para una maratón en pleno Lisboa, donde debía planificar con todo detalle el desplazamiento en transporte público hasta cada uno de los negocios dentro de las horas convenidas. Era fundamental cumplir con la agenda sin dejarse ningún cliente sin visitar, siendo rigurosos además con la puntualidad porque, según nos insistieron, “los portugueses cuidan mucho esos detalles”, a riesgo de perder el dinero depositado en el momento de decidir participar en la iniciativa. Cuatro empresas el primer día, cinco el segundo, con un intervalo entre reunión y reunión de solo dos horas incluyendo el desplazamiento, a veces haciendo varios transbordos de autobús o metro. Pero cualquier cosa por seguir en la lucha…

La víspera nos reunimos el grupo de trabajo, entre los que estaban las seis empresas que habíamos sido seleccionadas y el tal Luis, organizador de las agendas. Nos comunican que es de vital importancia hacernos una fotografía con cada uno de los clientes posando con un cartel en el que aparecen los logotipos de organizadores y financiadores (Avante, FEDER, …), también a riesgo de perder el depósito por no justificar adecuadamente el cumplimiento de la agenda. A todos se nos quedó cara de tontos, y más cuando esa misma noche nos piden que nos busquemos la vida para imprimir nosotros mismos el cartel y tenerlo listo a primera hora de la mañana siguiente. Pero, en fin, cualquier cosa por mantenernos en la lucha…

Al día siguiente, nerviosa pero muy ilusionada, me presento en la primera entrevista, en el pueblo dormitorio de Odivelas. La señora que tengo enfrente parece que ha visto a un fantasma, no sabe de qué reunión le hablo y mira su agenda y no encuentra nada referente a nuestra cita. Me quedo un poco chafada y abochornada, pero le presento mis productos porque, ya que estamos… Empezamos con mal pie, pero al mal tiempo, buena cara…

La segunda reunión es en el LX Factory, un conglomerado de tiendas superchulas…. A pesar de tener que andar 20 minutos, coger un metro y luego un autobús, llego con tiempo suficiente para esperar a que abran la tienda tomando un chocolate mientras repaso mis notas mentalmente. Espero, espero, espero…, y al final descubro que la tienda cierra los lunes!!! Justo el día que me habían concertado muy cuidadosamente la cita en la prometedora agenda…

La tercera cita es una tienda tipo “Casa de los Bolsos”, donde desde el primer momento no veo la posibilidad de colaborar por ningún lado. Ni el estilo, ni el género dan la más mínima pista de por qué están interesados en mis productos. Pero cuando hablo con la propietaria empiezo a entrever el tamaño de la tomadura de pelo en la que estoy inmersa: ella no sabe qué es lo que yo ofrezco, pero el señor con el que habló se puso tan pesado que al final le tuvo que decir que accedía a recibirme… ¿Será posible que esa sea la política que se ha seguido para confeccionar la agenda? ¿será posible que, con el objetivo de que se aparente un gran intercambio de negociaciones entre empresas extremeñas e internacionales se llegue hasta tal punto? Pues sí, señoras y señores, ES POSIBLE.

Por no aburrir, os contaré que fui saltando de empresa en empresa recibiendo un jarro de agua fría tras otro, un desplante tras otro. Todas, sin excepción, desconocían qué ofrecía, algunas estaban cerradas y hubo que tratar de buscar otra cita para mi desgracia y otras incluso no se encontraban ya localizadas donde indicaba de manera precisa mediante coordenadas GPS la ya desenmascarada agenda vendedora de humo…

Así que, como resumen de esta fabulosa iniciativa, me he traído de vuelta tiempo perdido, dinero malgastado (sí, aunque el alojamiento estaba cubierto, el resto, desplazamientos y manutención, te lo pagabas tú de tu bolsillo), alguna lágrima de impotencia vertida y, sobre todo, una gran desilusión y la sensación de que me han utilizado para conseguir otros fines que nada tienen que ver con el beneficio de los empresarios extremeños. Toda una inyección de negatividad por cortesía de la mala praxis de nuestros gestores de lo público.

Por eso, te pido que difundas este mensaje, para que ayudemos a que no se vuelvan a cometer tales atropellos. Eso sí, a ti que me lees te confieso que yo mañana me levantaré con las mismas ganas y las mismas fuerzas para seguir luchando por mi proyecto, porque creo en él y me ilusiona, a pesar de tener que lidiar en batallas rodeada de chupatintas vendedores de humo, o quizá, también, gracias a ello.

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4 comentarios en “Cómo impulsar una empresa hacia el precipicio: caso práctico

  1. Jose Ruichi dijo:

    De todo se aprende y yo desconfio mucho de los que te echan manos por amor al arte. Los que valen no se meten a politica, se las buscan como tu,
    que vales un montón. Un beso desde Villorro.

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