Cómo transferir una imagen a madera en 5 pasos

La transferencia de imágenes es un recurso muy sencillo y vistoso que puedes utilizar para añadir un toque personal a tus trabajos. En este tutorial te explico paso a paso cómo hacerlo.

Cuando empezaba a trabajar con esta técnica vi algunos vídeos en Internet y todos decían lo fácil que era. Tengo que decir que no estoy de acuerdo. No es que sea especialmente compleja, pero si no tienes en cuenta varias cosas puede ser un desastre de trabajo. Equivocarse no es malo, pero sí pensar que no es lo tuyo y no volver a intentarlo, así que vamos a ir poco a poco para que sea un éxito desde el principio.

Los utensilios son básicos, seguro que los tienes en casa, por lo que no me voy a detener en ellos. El único producto a adquirir es el que usaremos específicamente para transferir la imagen, del que te hablo un poco más abajo.

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Elegir una imagen

Lo primero para elegir una imagen es tener claro cuál va a ser su destino final. Puedes usar lo que quieras, una foto, un dibujo o una ilustración que hagas tú misma o que descargues de Internet. Si haces esto último, recuerda que las imágenes pueden estar protegidas por derechos de autor y no siempre puedes usar lo primero que te encuentres. Para evitar problemas te recomiendo unas cuantas páginas de donde te puedes descargar imágenes y fotografías gratuitas:

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Imprimirla

Una vez descargada la imagen en tu ordenador la debes imprimir. ¡Ojo con esto!, porque la técnica de la que te hablo en esta ocasión es para imágenes impresas con impresora láser, es decir, de las que usan tóner (o sea, tinta seca en polvo).

Insisto en esto porque yo en una ocasión tenía que tratar una imagen muy grande y al llevarla a imprimir lo hicieron con un plóter. La tinta usada por este aparato es líquida, lo que provocó que al arrastrar el producto sobrante (paso que os cuento más adelante) se desplazara toda la imagen y,  ¡no te imaginas qué desastre!

Por tanto, mi recomendación en el caso de que tengas que tratar con una imagen muy grande es dividirla en varias partes, como mucho del tamaño de un A3 (210×294) y así poder imprimirla en la tienda de tu barrio más cercana sin complicarte más. Una vez impresa, sólo la tienes que componer la imagen uniendo las partes por detrás con papel  de carrocero o simple papel celo y ya la tendrás lista para el siguiente paso.

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Transferir la imagen

Primero con una brocha aplicaremos el producto de manera generosa, pero sin pasarnos, sobre la superficie a la que vamos a transferir la imagen (madera, en este caso). Posteriormente, también daremos una capa del producto sobre el papel, en la cara en la que está la imagen impresa.

Yo he trabajado con estos dos productos y, aunque los dos funcionan bien, mi recomendación es que uses el Látex concentrado , pues ayuda mejor a la adherencia.

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Éste es el paso más importante y con el que más cuidado debes tener.  Es fácil si haces una mini transferencia, pero en el momento que pretendas hacer un trabajo de mayor tamaño esta parte se complica porque lo debes trabajar rápido.

Lo más importante es que no queden burbujas, ni tampoco excesos de producto porque lo primero hará que la imagen no se transfiera y lo segundo hará que queden manchas blancas. No obstante, el efecto de este acabado siempre es algo perdido y desgastado con lo que ciertas imperfecciones le dan más carácter al trabajo.

Una vez hecho esto, con mucho cuidado para no romper el papel y ayudándonos de algo rígido como una regla, una simple tarjeta de pago o, como yo he utilizado en este caso, la pasta de un bloc, eliminaremos el producto sobrante arrastrando desde el centro hasta los extremos.

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Eliminar la capa de papel

Ahora debemos esperar a que se seque el producto. Con un par de horas es suficiente, pero si tienes prisa puedes utilizar el secador de pelo. Una vez seco, con la ayuda de una brocha y agua humedeceremos el papel e iremos eliminando las capas hasta llegar a la madera. Yo suelo ayudarme de la brocha para empapar, pero retiro el papel con las yemas de los dedos para controlar la presión que ejerzo y no estropear la imagen. También te puedes ayudar de una esponja suave.

Ésta es la mejor parte cuando empiezas a ver el resultado.

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Proteger

Por último, una vez retirado todo el papel y seca la superficie, aplicaremos un barniz de protección o una cera incolora para darle firmeza y ayudar a la conservación del trabajo.

Y listo, ¡ya tienes tu imagen transferida a la madera!.

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Si tienes curiosidad por ver el resultado final de este trabajo lo puedes ver en mi tienda en la pieza Selva.

Aquí tienes dos pruebas: la primera, la de los globos, es un simple papel de regalo con la superficie algo rugosa (si es satinado o encerado no te funcionará). La segunda, París, es una imagen impresa con la impresora láser de casa.

¡Espero que te animes y lo intentes!.

Si te ha gustado me lo puedes decir aquí más abajo y también lo puedes compartir para que tus amigas conozcan la técnica.

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2 comentarios en “Cómo transferir una imagen a madera en 5 pasos

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